viernes, 25 de enero de 2008

Artículo de González Compeán - Los atorrantes (respuesta a Becerra y Romero)

En un intento por arropar el desesperado auto-destape que Patricia Mercado hiciera de su candidatura a la presidencia de Alternativa Socialdemócrata el pasado sábado, diversos analistas —más o menos informados, mejor o peor intencionados— dedicaron sus espacios periodísticos a tratar de explicar qué es lo que está ocurriendo en este joven partido político.

De entre todos estos textos, dos son significativos: el de Ricardo Becerra —buen amigo y hombre cercano al proyecto socialdemócrata— llamó particularmente mi atención y, el otro, el de Jorge Javier Romero me pareció una transformación significativa de su propia posición. En ambos casos, tanto por el tono impreciso de sus dichos, como por el ácido —e injusto, creo yo— balance que hacen de Alternativa y la opción que Alberto Begné representa, me permito unos comentarios.

De manera genérica, Alternativa vive, como otros partidos, un problema para administrar sus liderazgos, frente a la construcción institucional. Y, lamentablemente, la historia de este partido puede medirse más por su conflictiva jurídica, que por su historia política. Los tiempos y la coyuntura demuestran que, en política partidaria, alguien externo tiene que darle la razón a alguno de los contendientes dentro un partido. Así somos los mexicanos, no sólo los de izquierda, qué se le va a hacer.

Ya en lo específico, Ricardo se equivoca al suponer que el conflicto político que actualmente vive Alternativa comenzó al día 3 de julio de 2006. En realidad inició muchos meses antes: El día en que Mercado traicionó el acuerdo que había establecido con Begné y Jorge Carlos Díaz Cuervo para que ella fuera la candidata a la Presidencia y Díaz Cuervo el candidato a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal —incluso después de que los dos primeros jugaran un papel central en la defensa de la candidatura de Mercado frente al intento golpista de Ignacio Iris y Víctor González Torres. Patricia, de facto, impuso al dudoso socialdemócrata Gustavo Jiménez Pon.
Por ello, además, me parece que Ricardo también es impreciso al decir que Begné solicitó “colmar la cartera dirigente con sus leales”, provocando que “Mercado quedara fuera del circuito formal y cotidiano de sus decisiones [entiéndase las decisiones del partido]”, y lo es por partida doble. Primero, porque antes de que surgiera Alternativa Socialdemócrata, Begné conocía a muchas y muchos socialdemócratas que después ocuparían posiciones relevantes dentro de la dirigencia del partido, pero no los nombró él (de hecho sólo conocía a tres de este Comité y su mayoría la logró con política y propuestas). Segundo, porque Mercado y su grupo político no han sido marginados ni política ni financieramente dentro del partido. Así lo demuestran tanto los espacios que Mercado y sus allegados ocupan en el Comité Ejecutivo Federado, como el presupuesto mensual que fue asignado a la Fundación Voz Alternativa, presidida por Mercado: 12 por ciento del presupuesto total del partido ($1,200,000 mensuales de los que no entrega cuentas), muy superior, vale la pena enfatizar, al 2 por ciento que establece obligatoriamente la ley y que es la norma en la mayor parte de los partidos políticos.

Su mayoría en el Consejo, siempre fue variable y en la Asamblea ella se portó tan estrambótica pues ella nombró a la mayoría de sus miembros. Pesos y contrapesos, tal vez. Pero para efectos prácticos los rompimientos por asuntos de fondo estaban ahí. Respetar la decisión del Tribunal Federal Electoral respecto de la declaratoria de Presidente electo a la que se negó después de haber concedido en dos foros nacionales. Visitar a Calderón, como hace cualquier presidente de partido en respeto de la legalidad democrática. El viaje a EUA y a Canadá y luego a Europa, frente a lo cual una de nuestras modestas secretarias cuestionó sobre quién pagó los gastos del avión presidencial y los de la gira. La ignorancia, tal vez; en efecto hay cosas que no dicen los textos feministas.

Consciente de que esta era una actitud inaceptable, pero preocupado, en octubre de 2006 Begné hizo una oferta a Mercado: dejar la presidencia del partido para que ella lo encabezara, y así dar por concluido el forcejeo. De forma sorprendente, pensarán algunos de manera retrospectiva, Mercado rechazó esta propuesta argumentando que Begné tenía mucha mayor experiencia construyendo instituciones, por lo que ella prefería hacerse cargo de la Fundación del partido. Begné le dijo entonces: Paty, está bien, pero no voy a ser el gerente del partido y tú te someterás a la institución. Sin embargo, una vez concluido el proceso electoral, y cuando su calidad de ex candidata presidencial dejó de significarle una posición predominante al interior de Alternativa, Mercado pretendió imponerse en las decisiones de la dirigencia del partido tratando de constituir una dirigencia de facto por encima de la institucional.

Lo que más sorprende, sin embargo, es que Ricardo cambie tan felizmente de opinión. Hace algunos meses, sostenía que Alternativa era esquirol de la elección de AMLO. Que el PRD era la única alternativa real de la izquierda y que Patricia y Begné en realidad le hacían el juego a la derecha con el partido y la candidatura de aquélla. Es de sabios cambiar de opinión, pero si la alternativa de la izquierda es la socialdemócrata, ahora, valdría la pena ver a Ricardo comprometido con la institución, el proyecto y las acciones a las que se le ha conminado tantas veces y que se ha negado a participar por razones plausibles, pero igualmente displicentes. Bienvenido.

También es desconcertante, me parece, que Ricardo afirme que el conflicto interno que ha vivido Alternativa Socialdemócrata durante los últimos meses nos ha colocado en una posición “cada vez más irrelevante en el debate nacional”. Es innegable que esta disputa ha provocado que en muchos momentos tengamos que dedicar más tiempo a lo necesario que a lo importante, pero a la luz de los resultados electorales obtenidos (véase pagina de Alternativa) y la labor lograda por Díaz Cuervo y Enrique Pérez Correa en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) —quienes comenzaron siendo dos y ahora encabezan la tercera fuerza parlamentaria más importante de la ALDF—, es evidente que Alternativa Socialdemócrata ha jugado un papel preponderante en la política local y nacional.

Para Jorge Javier Romero, no tengo una respuesta. Recuerdo un evento, dentro de su llamado a la cordura. Hace unos seis meses le decía a Begné, frente a Patricia Mercado en una junta, siendo el jefe de asesores de aquél: “Alberto tú no entiendes nada de partidos, pues nunca has estado en uno”. Begné le respondió, puede ser, pero hoy dirijo uno y hay que construir”. Jorge Javier hoy es empleado de la Fundación Voz Alternativa.

Publicado el 25 de enero de 2008 en La Crónica de Hoy.

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Entradas relacionadas: Artículo de Becerra - Alternativa Socialdemócrata: otra desgracia y Artículo de Romero - ¿Hay Alternativa?.

miércoles, 23 de enero de 2008

Artículo de Begné - Salvemos los manglares

Los bosques de manglares son invaluables para México. Por un lado, engloban una enorme biodiversidad, que incluye una amplia variedad de insectos, aves, reptiles, peces y mariscos. Por otro lado, brindan una inmejorable protección a las zonas costeras nacionales y sus habitantes, frente a la erosión, los huracanes, las marejadas e inundaciones cada vez más frecuentes dado el acelerado cambio climático mundial, y resguardan al enorme banco coralino que, entre otras regiones, rodea el sureste mexicano. Por si fuera poco, su valor económico es enorme, ya que representan un espacio insustituible para el nacimiento y la crianza de una numerosa proporción de los peces, mariscos y crustáceos que se comercializan en nuestro país, fuente principal de sustento para millones de personas.

Actualmente, los bosques de manglar ocupan una superficie aproximada de 683 mil hectáreas de México (según datos de la Semarnat), que se distribuyen a lo largo de todo el territorio nacional, desde Campeche hasta Sinaloa. Cerca de 62% de los manglares de nuestro país se ubica en el golfo de México y el Caribe, y el 38% restante a lo largo de la costa del Pacífico. Puestas así, de forma aislada, estas cifras no parecen decir mucho del estado que guardan los manglares de nuestro país. Sin embargo, si consideramos los datos publicados hace unos meses por diversas organizaciones ambientalistas como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), Conservación de Mamíferos Marinos de México (Comarino), Teyeliz, Greenpeace México, International Fund for Animal Welfare (IFAW) y Defenders of Wildlife, es sencillo entender la catastrófica situación en que se encuentran los manglares de México: a lo largo del último cuarto de siglo hemos destruido alrededor de 75% del total de los manglares nacionales. Literalmente una catástrofe ambiental.

Frente a los enormes riesgos ecológicos, económicos y sociales que encarna la destrucción de los manglares en México, no deja de ser sorprendente que en el último semestre de 2007 se hayan presentado tres iniciativas —una de ellas propuesta el 6 de diciembre de ese año por la diputada federal de Alternativa Socialdemócrata, Marina Arvizu, quien más tarde explicó que había sido un error (y es que se trata de una iniciativa contraria a la propuesta socialdemócrata y que desde luego la dirigencia nacional del partido no comparte), y las otras dos por legisladores del PAN y el PRI— para modificar (matizar, dirían algunos) el artículo 60 TER de la Ley General de Vida Silvestre, adicionado en diciembre de 2006 y publicado en el Diario Oficial de la Federación en febrero de 2007, con el fin de permitir la destrucción de manglares para el desarrollo de proyectos turísticos, siempre y cuando antes se adopten “medidas compensatorias”.

La presión de importantes y poderosos sectores de la industria turística nacional e internacional para tratar de limitar o impedir la protección de los manglares en territorio nacional no es nueva. En 2003 la Semarnat publicó la Norma Oficial Mexicana (NOM) 022, en la que se determinaba una larga lista de medidas para “establecer las especificaciones que regulen el aprovechamiento sustentable en humedales costeros (entendidos como unidades hidrológicas que contienen comunidades vegetales de manglares) para prevenir su deterioro, fomentando su conservación y, en su caso, su restauración”. Un año después, las protecciones a los manglares contempladas en la NOM 022 fueron disminuidas sustantivamente por la propia Semarnat, como respuesta —según informaron algunas organizaciones ambientalistas— a la presión ejercida por importantes grupos empresariales del sector.

Algo similar parece estar ocurriendo con las iniciativas que pretenden modificar la última adición a la Ley General de Vida Silvestre, publicada hace menos de un año. Es cierto, la iniciativa presentada por la diputada Marina Arvizu ya fue retirada de la discusión, argumentando, como ya se indicó, que la había presentado por error. Sin embargo, aún quedan dos iniciativas en la materia que probablemente serán dictaminadas y votadas en las próximas semanas. Ante esta delicada situación, es imprescindible llamar la atención de la opinión pública nacional e internacional, así como despejar cualquier duda sobre la posición de Alternativa Socialdemócrata en la materia. La preservación de nuestros manglares es una responsabilidad histórica ineludible.

Publicado el 23 de enero de 2008 en El Universal.

Entradas relacionadas: Artículo de Pascoe - En defensa de los manglares y Legisladores buscan desproteger manglar.



Respuesta de Pascoe a Granados Chapa

Miguel Ángel Granados Chapa tiene una opinión sobre la situación que vive Alternativa Socialdemócrata, no la comparto, sin embargo la respeto profundamente.

Creo que hubiese sido deseable que, como en cualquier otra historia, las diversas verdades estuviesen reflejadas, y es por ello que encuentro conveniente aportar algunos elementos en torno a lo expresado por Patricia Mercado y que se refiere en Plaza Pública del 22 de enero de 2008, titulada "Mercado y Begné".

1. Alternativa Socialdemócrata contendió, durante el 2007, en 15 procesos electorales (no en 11 como se asegura), en 14 entidades del país.

2. En estas entidades durante el 2006 obtuvimos 232 mil votos (1.46%), mientras que en el 2007 alcanzamos por más de 195 mil (1.27%). Esto no refleja, bajo ninguna óptica, una caída del 50% en nuestra votación como asevera Patricia Mercado.

3. No sobra decir que en las entidadesreferidas, la barrera del 2% no se superó en la elección de 2006, ni en las legislativas (1.46% para diputados federales), ni en la presidencial (1.93%).

4. El 2007 no alcanzó nuestrar expectativas, pero tampoco representó un año de fracasos. En Chiapas, Oaxaca y Veracruz logramos refrendar el registro como partido político estatal; y personas que contendieron como candidatos y candidatas de Alternativa alcanzaron cargos de representación pública.

5. Alternativa Socialdemócrata alcanzó 4 presidencias municipales, 37 regidurías, 2 sindicaturas, 10 presidencias de comunidad y una diputación local.

6. La política de alianzas implicó sólo una candidatura común en Michoacán (con Leonel Godoy) y una coalición parcial en Veracruz con el PRI.

No quisiera concluir esta misiva sin antes dejar en claro dos puntos: Diversa Agrupación Política Feminista no solicitó su registro como partido para formar Alternativa Socialcemócrata, sino Iniciativa XXI; y, de las 11 sesiones del Consejo Político Federado, celebradas durante la gestión de Alberto Begné, sólo ha dejado de asistir en una ocasión.

Por último, el supuesto de que hay una persona que puede enmendar nuestros desaciertos y adjudicarse nuestras victorias es una descalificación al colectivo. Lo dijimos en campaña: nadie puede solo; quien lo asegure, engaña a nuestra militancia y a la ciudadanía.

Luciano Pascoe Rippey,
Representante de Alternativa Socialdemócrata
ante el Consejo General del IFE

Carta publicada el 23 de enero de 2008 en Reforma.

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Vale la pena mencionar que en la edición de ese día Granados Chapa respondió lo siguiente:

Sr. Director:
La carta de Luciano Pascoe, que agradezco, refuta afirmaciones de la corriente que apoya a Patricia Mercado, y de ella misma. Por eso no soy la persona indicada para contestar.

Atentamente,
Miguel Ángel Granados Chapa

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Quizás Patricia o alguno de sus colaboradores deberían tomarse el tiempo para contestar la carta de Luciano -en este blog, para empezar-, y, sobre todo, informar con datos fidedignos a sus amigos.

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Artículo de Granados Chapa - Mercado y Begné.

Artículo de Romero - ¿Hay Alternativa?

Esta semana ha reaparecido en los periódicos el partido Alternativa Socialdemócrata, exitosa opción en el 2006 que, sin embargo, no fue capaz de conservar su atractivo para los electores y dejó de interesarle a los medios de comunicación, que sólo se han asomado a ver lo que ocurre en ese partido cuando el ruido de su conflicto interno sale de su edificio.

Primero fueron las notas sobre la conferencia de prensa donde Patricia Mercado anunció su intención de volver a dirigir al partido; después el lunes aquí mismo en La Crónica Ricardo Becerra abordaba con sensibilidad el asunto del conflicto que ha paralizado a Alternativa y le ha impedido desplegar una estrategia política clara, en uno u otro sentido, al tiempo que desgasta las posibilidades de emerger no como una alternativa más, sino como una auténtica Alternativa, en el sentido de otra acepción de la palabra, aquella que significa contraposición a los modelos oficiales comúnmente aceptados. Luego, ayer en Reforma, Granados Chapa ha glosado con amplitud el discurso de Patricia el día de su anuncio.

Y es que el tema tiene realmente interés. En la contienda interna de Alternativa se están discutiendo temas trascendentes para la política mexicana. No se trata, como se podría pensar, simplemente de un enfrentamiento entre personalidades, que por simple vanidad o ambición personal, se disputan el control del botín del registro. Esa es la imagen a la que nos tienen acostumbrados los partidos mexicanos, tan ajenos al debate político de fondo. Pero en Alternativa la discusión involucra no a dos dirigentes, sino a dos visiones de partido, dos estrategias excluyentes, dos políticas de alianzas diferenciadas y dos maneras de entender la organización del partido. Y cada estrategia, de llevarse a cabo, jugaría un papel diferente en el escenario político nacional, por lo que no es un asunto que sólo interese a los integrantes del partido, sino que es un escenario de confrontación en el que otras fuerzas tienen incentivos para intervenir.

Ambas corrientes han dejado explícitos sus proyectos y sus intenciones. La que encabeza Alberto Begné, actual presidente del partido, funda su análisis en la pretensión de que existen sectores progresistas del PRI con los que se puede aliar Alternativa y servir como bisagra de un acuerdo de esos sectores con la posible dirección del PRD encabezada por Nueva Izquierda, con la que mantiene un idilio.

Esta visión ideológica no es nueva. La ilusión de un ala priista capaz de encabezar una coalición “progresista” que lleve al gobierno a otros grupos ha estado presente en la imaginería de la izquierda una y otra vez a lo largo de su historia. Fue la fantasía de Lombardo Toledano en su época de decadencia; fue la de Aguilar Talamantes y su PST echeverriísta y lopezportillista; lo fue también la de todos aquellos que vieron la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas en 1998 como la hora señalada; fue la López Obrador durante su presidencia del PRD, cuando buscó a cuanto disidente del PRI se le cruzara en el camino para bautizarlo en las aguas del Jordán democrático y convertirlo en candidato de su partido. Según esta visión, la izquierda es incapaz de construir por sí misma un polo político lo suficientemente atractivo como para crecer y llegar al poder. Sólo con una alianza con el PRI o provocando la ruptura del PRI.

Y esa visión tenía algún sentido cuando el PRI era el partido único y una izquierda enjuta buscaba algún resquicio para hacer avanzar algunos puntos programáticos. Después se volvió la vía para alcanzar posiciones a la saga de los disidentes con arrastre y clientelas. Y hoy subsiste precisamente porque de tanto voltear a ver al PRI a la izquierda se le pegaron los modos y acabó por ser incapaz de hacer la crítica de la manera priista de hacer política. Pero siempre existió otra izquierda, que se pensaba contrahegemónica, que se arriesgaba a imaginar maneras de hacer las cosas distintas. Una izquierda que se revelaba contra los controles sindicales autoritarios del priismo, que se indignaba con la manipulación de los campesinos, convertidos en clientelas ignorantes y empobrecidas gracias a los cuales medraban en sus carreras líderes enriquecidos.
Y ese es el debate en el que está metida Alternativa hoy. Cuando Patricia Mercado anuncia su candidatura lo que dice es que pretende recuperar el partido para hacer política con otros métodos y con otro programa: una política hecha por personas autónomas, mujeres y hombres libres asociados en torno a causas específicas que se articulan en un proyecto nacional. Y la estrategia para consolidar el proyecto es también la autonomía. Un partido con identidad propia, reconocido por los electores por su independencia, que hace avanzar su agenda a través de alianzas, desde luego, pero alianzas concretas, construidas en torno a programas, no sólo como mecanismos para conservar el registro, obtener cargos de elección para los dirigentes o conseguir recursos.

Es lógica la cercanía de Alberto Begné con Jesús Ortega. Comparten su complacencia frente a las formas priistas de hacer política. No tienen resquemores contra ellas y toleran, cuando no ven con buenos ojos, su carácter patrimonial. Pero muchos en Alternativa quieren honrar los compromisos hechos durante la campaña y buscan hacer un partido diferente.
Sólo una corrección a lo escrito por Becerra: el proceso actual de Alternativa no es una ruleta rusa. Los estatutos no están diseñados para que el que gane se lleve todo y el que pierda se vaya a su casa. Por el contrario, convierte a un Consejo Político plural en una instancia viva, en un espacio de formación de coaliciones que pueden variar con las circunstancias. Cuando termine el actual proceso, ganará una coalición, no un caudillo. Y esa coalición se podrá modificar en función del desempeño de la dirección. Es un diseño parlamentario, donde queda espacio para la pluralidad. Será decisión de cada quien quedarse o irse cuando se conozcan los resultados.

Publicado el 23 de enero de 2008 en La Crónica de Hoy.
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martes, 22 de enero de 2008

Artículo de Granados Chapa - Mercado y Begné

Por Miguel Ángel Granados Chapa

Aliados en la formación del Partido Alternativa Socialdemócrata y en la crisis por la candidatura presidencial de Patricia Mercado, los dos presidentes de esa organización, ella misma y Alberto Begné, son ahora adversarios. No lo serán sólo en la forma, porque ambos aspiran, ella a volver, él a mantenerse en la dirección del partido, sino en los hechos de la vida cotidiana en ese partido, donde ya no pueden coexistir. De modo que la elección de dirigente nacional puede en realidad significar la exclusión de una u otro, más probablemente la de Begné.

Genuina o aparente, la aspiración de grupos ciudadanos a crear una opción partidaria socialdemócrata ha corrido con mala fortuna. Los hermanos Sánchez Aguilar fueron los primeros en registrar un partido con esa denominación, cuyo mayor éxito consistió en presentar como candidato presidencial en 1982 a Manuel Moreno Sánchez (pionero en disentir del PRI), pero que no pudo prevalecer en la escena electoral. Esa misma fue la suerte de Democracia Social, que en el 2000 postuló a Gilberto Rincón Gallardo, y no a Patricia Mercado como un segmento de ese partido propuso. Por eso, y por la incorporación de Rincón Gallardo al gobierno de Vicente Fox, ella quedó a la cabeza de la corriente que en el 2003 reinició la tentativa socialdemócrata con el nombre de México posible, igualmente frustrada en las urnas.

La activista rehusó permanecer en las actividades meramente civiles e impulsó la conversión de la asociación feminista Diversa en agrupación política nacional, a partir de la cual solicitó en el 2004 registro para un nuevo partido. Para obtenerlo, entabló alianzas con otras agrupaciones políticas, una encabezada por Begné y otra por Ignacio Yris, un dirigente campesino a la antigua usanza. No obstante la fragilidad de su origen, el Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina obtuvo registro en enero del 2005, y Mercado quedó a la cabeza de la nueva organización. Renunció a la dirección en agosto siguiente para buscar la candidatura presidencial, e impulsó a Begné para sucederla, frente a las pretensiones del ala campesina que, en revancha, quiso frustrar su postulación y le opuso la de Víctor González Torres, el Dr. Simi. Begné apoyó a Mercado en ese sainete, en el que Alternativa perdió su segundo apellido, pues los presuntos campesinos que la integraron se marcharon o quedaron relegados.

Plenamente identificados, Mercado y Begné festejaron juntos el éxito personal de la candidata presidencial, que aseguró con el 2.70% de los votos la permanencia del partido en la liza electoral y presencia parlamentaria con cinco diputados federales. Pero al día siguiente de la jornada electoral la autora de la victoria quedaba en el desempleo político y Begné como principal beneficiario del éxito ajeno. Se buscó paliar esa paradoja otorgando a Mercado la presidencia de la fundación del partido, Voz Alternativa, espacio notoriamente insuficiente para sus capacidades y aspiraciones. De modo que desde fines del 2006 los líderes del partido delinearon su enfrentamiento.

El torpe y codicioso manejo de Alternativa por Begné favoreció los designios de Mercado, que consiguió que los órganos internos del partido pusieran en jaque al presidente por varios motivos, entre ellos su convenenciera política de alianzas, que desdibujaba la imagen de una organización que apenas buscaba ser identificada como opción diferente. Begné consiguió mantener su decisión de aliarse con el PRI en Veracruz, pero el lance le costó un recorte de sus atribuciones y su virtual expulsión del consejo político federado, a cuyas sesiones no asiste porque su grupo está en minoría.

El sábado 20, Mercado anunció que buscará retornar a la presidencia del partido, en la elección de marzo, en que Begné pretende quedarse. La ex candidata presidencial funda su aspiración en un examen severo de la actuación de su adversario, que “no ha estado a la altura de sus obligaciones”, como lo probó:

“Hemos participado en 11 procesos electorales y en los 11 hemos obtenido (como) máximo la mitad de votos que en el 2006. La expectativa del millón de ciudadanos que votaron por Alternativa se mantiene a pesar de nuestros dirigentes… Sin duda podemos decir que la actual dirección fracasó 11 veces en las elecciones estatales, pero más importante es que ha fracasado en construir un partido unificado, cohesionado, con iniciativa propia”.

Ciertamente, Begné no entrega buenas cuentas a sus compañeros. Por eso Mercado quiere volver a la cabeza de Alternativa:

“En el proceso de competencia interna en que estamos hemos vuelto a recorrer el país. Tomando contacto con nuevos ciudadanos que están haciendo crecer el partido, nos estamos organizando a pesar de todo. No nos eximimos de este balance autocrítico, pero precisamente por este balance y por la gente que está creyendo en Alternativa al afiliarse, he decidido lanzarme a recuperar la presidencia del partido”.

Apoyada por las diputadas Marina Arvizu y Elsa Conde, las más activas de su breve y maltrecho grupo parlamentario (que sufrió una baja el año pasado) Mercado dijo proponerse recuperar no sólo un cargo para ella sino “el rumbo del partido, mantener la congruencia pública y… el respeto a nuestros votantes”. Y escribió el epitafio para la tumba política de Begné, que “ha pecado de ineptitud, falta de creatividad y… por ausencia en el debate político nacional”.

Begné no aguardará impasible. Usará los nexos que ha podido establecer, incluso con el gobierno panista.

Publicado el 22 de enero de 2008 en Reforma.

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lunes, 21 de enero de 2008

Artículo de Becerra - Alternativa Socialdemócrata: otra desgracia

Comenzaba el año electoral 2006 y el partido atravesaba una crisis mayúscula. Una emboscada protagonizada por el “ala campesina”, postuló a Víctor González Torres (el Doctor Simi) como candidato presidencial de la socialdemocracia. Se desplazaba así a la candidata legal, Patricia Mercado, quien semanas atrás había sido electa legalmente por la mayoría del Consejo Político, lo que abría un tipo de fractura nunca antes vista en nuestros partidos contemporáneos. Pero Mercado pudo superar el obstáculo, entre otras cosas, gracias al trabajo del presidente del partido, Alberto Begné, quien supo desfacer el entuerto y permitir a la candidata real, desplegar su propia, exitosa, campaña.

Era el plenilunio de un acuerdo político que permitió lo que pocos, muy pocos, creían factible: un millón 130 mil votos totales que remolcaron el nuevo registro de la novísima organización. Pero allí comenzó toda su desgracia: por el éxito, traída por un camino henchido de buenas intenciones, parabienes, sonrisas y los mejores deseos.

Fue entonces cuando el presidente Begné, hizo su extraña solicitud: que se le permitiera colmar la cartera dirigente con sus leales, con puros cuadros de su confianza (una petición mitad monárquica, mitad estrambótica, si hablamos de un partido político democrático en el que normalmente todas las fuerzas deben quedar representadas). Lo más asombroso es que la candidata aceptó esa ficción, ceder las carteras fundamentales, creyendo que de todos modos —merced a su peso político, carisma, personalidad, las buenas intenciones y los mecanismos informales que tanto seducen a la izquierda nacional— estaría en condiciones de decidir e influir en las cuestiones fundamentales.

Y no fue así. Con las piezas estratégicas en sus manos, la corriente del presidente hizo lo lógico: gobernar el partido con su propia sensibilidad, intereses y visión, lo que a su vez, los empujó hacia otro espejismo político: que puede tomar las decisiones más delicadas (relación con el gobierno, alianzas electorales, las reformas en el Congreso, etcétera) prescindiendo de su figura fundadora y principal. De esa suerte, se construyó un callejón sin salida en el cual Mercado queda fuera del circuito formal y cotidiano de las decisiones, mientras Begné conduce una nave que se destartala en cada determinación importante, pues de todos modos la corriente de Mercado conserva la válvula de seguridad, en última instancia, gracias a una mayoría en el Consejo Político que, como Sísifo, vive de corregir la plana al Comité Ejecutivo en los casos extremos.

Fue así que Alternativa se convirtió en un infierno diario, un insufrible militar en el que una mayoría avanzaba, dejando del lado a la corriente precursora que veía perder aspiraciones e identidad por aquella cesión de origen que se instaló, claro, gracias a las buenas intenciones de todos.

Por eso y después de eso, en plena neurosis orgánica, los bandos pactaron una salida de ruleta rusa: una competencia interna en la cual una de las dos corrientes principales morirá abatida por la conformación de una mayoría que estatutariamente, se quedará con (casi) todo, omitiendo la importancia, el arraigo, las relaciones, trabajo y mérito de sus adversarios.
Ahí esta la desgracia de Alternativa: cada vez más irrelevante en el debate nacional, con los puentes rotos y sus energías y recursos volcados hacia dentro, hacia una competencia fraticida que ha incluido varias de las peores prácticas de la política mexicana.

Es una desgracia porque ese partido representaba la única oportunidad real, sincera, de elaborar un pensamiento que no fuera disco rayado, una izquierda atenta a los mensajes del mundo, portadora de un programa audaz para eliminar en serio y desde ahora, pobreza y desigualdad, y metida de lleno en los temas de la modernidad. Es una desgracia porque la Socialdemocracia es un proyecto que ha sido sancionado por millones de votantes fieles, elección tras elección y cuya masa total no cesa de crecer; es una desgracia porque tiene una historia larga, de cuando menos una década, buscando un lugar para “otra izquierda” en México y en el que han intervenido miles, con su esfuerzo, dedicación, dinero y militancia genuina.

Y es una desgracia porque de esa lucha no saldrán ganadores sino una organización facciosa, sea por la derrota de su exitosa candidata o por la pérdida de una corriente que sacó a flote al partido en el momento crítico. Son dos ramas con historia y en su conflicto, ninguna de las dos es creíble. Sin acuerdo, la desgracia es segura porque el país tardará no sé cuántos años en forjar ese partido necesario para “jalar” al pensamiento político de izquierda. La socialdemocracia, tomada en serio, es una urgencia cultural de México y ni la guerra ni la cristalización de dos bandos, tienen derecho a destruirla.

Publicado el 28 de enero de 2008 en La Crónica de Hoy.

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domingo, 6 de enero de 2008

Artículo de Pascoe - En defensa de los manglares

En las últimas semanas se han venido manifestando intenciones de algunos grupos parlamentarios de modificar la ley de vida silvestre de nuestro país. En particular, lo que se refiere a los manglares. Se busca volver a permitir que entren los constructores turísticos a modificar y destruir ese particular hábitat que es tan delicado y difícil de reconstruir. Hay que oponerse a ello, pero con información puntual sobre la importancia de los manglares.

Según datos de Greenpeace, la deforestación del 0.4% de manglar en Laguna de Términos, Campeche, ocasiona a la flota camaronera del Golfo de México una pérdida anual de 14.4 toneladas métricas de camarón, lo que equivale a 140 mil dólares. En México, el 80% de los desarrollos hoteleros de Cancún se han construido sobre manglares. La misma tendencia se observa en Colima, Guerrero, Sinaloa y Nayarit.

La superficie de manglares en nuestro país ocupa una superficie de alrededor de 600 mil hectáreas del litoral; 62% se localiza en el Golfo de México y el Caribe, y 38% en el Pacífico. Su ecosistema está sometido a diversos factores de presión, entre los que se encuentran, además de los ambientales como el cambio climático y los huracanes, la acuacultura, la industria portuaria, la ganadería y el turismo, a causa de los cuales se pierden al año cerca de 22 mil hectáreas. Ya con lo que hemos erosionado a la Tierra es suficiente como para además dañarlos directamente.

La importancia de los manglares reside en que albergan una compleja red ecológica: Por un lado, son refugio para las primeras semanas de vida de especies de alto valor comercial, como camarón, ostión, jaiba, cangrejo, róbalo, mojarra, mero y lisa. Es también el hábitat del que depende una amplia variedad de insectos, aves y reptiles. Así mismo, los manglares son la protección natural para el banco coralino del sureste mexicano, el segundo más grande del mundo; la tala de manglares puede tener consecuencias graves para la función de los ecosistemas, la productividad de las industrias pesqueras y la resistencia de los arrecifes.

El programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente considera que el costo de hectárea de manglar oscila entre 200 mil y 900 mil dólares; sin embargo, en México, los desarrollos turísticos pudieron adquirir una hectárea de manglar por menos de 10 mil pesos, lo que propició una rápida urbanización de las costas mexicanas. Fue el caso de España, país que ahora gasta millones de euros cada año para aminorar el impacto ambiental en sus litorales y recuperar decenas de kilómetros de playa.

Para garantizar su protección, en febrero de 2007 se adicionó a la Ley General de Vida Silvestre el artículo 60, en el capítulo correspondiente a las especies y poblaciones en riesgo y prioritarias para la conservación. En dicho artículo se establece la prohibición para “la remoción, relleno, transplante, poda, o cualquier obra o actividad que afecte la integralidad del flujo hidrológico del manglar; del ecosistema y su zona de influencia; de su productividad natural; de la capacidad de carga natural del ecosistema para los proyectos turísticos (…)”.

En fechas recientes tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados se ha coqueteado con la posibilidad de abrir de nueva cuenta la posibilidad de explotar los manglares con fines turísticos. El propósito de los que apoyan esta idea es que estén exentos de cuidar al manglar las obras “para el desarrollo de los proyectos turísticos que conjunta y previamente llevan a cabo medidas compensatorias, consistentes en la repoblación de mangle en zonas cercanas al proyecto que se promueve, en una proporción equivalente al doble del área que se impacta, las cuales serán supervisadas por la Secretaría [de Medio Ambiente y Recursos Naturales]”.

Ante esta propuesta vale manifestar lo siguiente:

1. Para hacer viable la posibilidad compensatoria que busca la reforma a la Ley, tendría que contarse con programas de manejo territorial y sectorial y con una red de seguimiento técnico de la que carecen actualmente las autoridades ambientales.

2. Sin un ordenamiento territorial sectorizado que garantice la viabilidad ecológica de las medidas compensatorias, pretender que estas pueden ser simultáneas al desarrollo turístico es poner en riesgo la vida silvestre del litoral.

3. No legislemos en la oscuridad, en la opacidad. Seamos explícitos en lo que buscamos con cada iniciativa de ley. La que está en cuestión se presta a muchas y poco favorables suposiciones.

4. Dada la complejidad del ecosistema que albergan los manglares, deben tomarse en cuenta variables como la necesaria continuidad de los bosques de manglares para evitar la interrupción del sistema hídrico que los sustentan y que puede tener repercusiones en, por ejemplo, el cambio de salinidad de suelo y agua.

5. Por otro lado, debe considerarse el porcentaje de supervivencia, su ubicación específica y el ritmo de recuperación de los ecosistemas. A pesar de que un manglar tarda entre 1 y 2 años para recuperarse, el restablecimiento del ecosistema puede tomar hasta 20 años.

6. Sin negar la importancia que para el desarrollo económico tiene la industria del turismo, es indispensable no hipotecar la viabilidad ecológica de nuestras costas en pos de un bien inmediato y menor.

7. Hagamos del mangle una atracción turística y no un pedazo de historia.

8. Hagamos de nuestra complejidad ecológica una garantía de futuro y no un negocio del presente.

9. Nuestro compromiso con la ecología y con el turismo sustentable, no depredador.

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